Nunca declaré mis cripto y ahora quiero arreglarlo. Cómo regularizar bien
No haber declarado tus cripto no significa automáticamente que debas impuestos: primero hay que identificar qué operaciones generaron rentas y qué ejercicios siguen abiertos.
CRIPTO


Es una de las situaciones que más angustia genera y que más gente deja aparcada: llevas años operando con cripto, nunca declaraste nada —al principio porque no lo sabías y después porque ya te daba miedo mirar— y ahora quieres poner orden sin saber qué te vas a encontrar. Lo primero es quitar una idea de en medio: tener criptomonedas no significa automáticamente deber impuestos. Hay que reconstruir qué hiciste con ellas: ventas, permutas, staking, recompensas u otras operaciones que sí pudieron generar rentas, y comprobar aparte si existía alguna obligación informativa. Solo entonces sabes qué tienes realmente que regularizar.
Y aquí hay una diferencia enorme entre moverte tú primero o esperar a que lo haga Hacienda. Si presentas voluntariamente una autoliquidación fuera de plazo antes de recibir un requerimiento, se aplica el régimen de recargos del artículo 27 de la Ley General Tributaria: un 1 % más otro 1 % por cada mes completo de retraso durante los primeros doce meses; pasado ese plazo, el recargo es del 15 % y empiezan a devengarse intereses de demora. Ese recargo excluye, en principio, la sanción que podría corresponder por ese mismo ingreso dejado de realizar y además puede reducirse un 25 % si se cumplen los requisitos de pago. Si Hacienda llega antes y regulariza una cuota que no declaraste, ya puede entrar el régimen sancionador, donde las multas por dejar de ingresar parten del 50 % y pueden aumentar según las circunstancias. La diferencia no es pequeña.
Tampoco significa que tengas que reconstruir necesariamente toda tu historia desde que compraste el primer bitcoin. Con carácter general, el derecho de Hacienda a liquidar prescribe a los cuatro años, aunque el cómputo puede interrumpirse y cada ejercicio debe analizarse por separado. Por eso la forma sensata de arreglarlo no es entrar en pánico ni presentar cosas a ciegas: descarga los historiales de los exchanges y wallets, reconstruye compras, ventas, permutas y recompensas, determina qué ejercicios siguen abiertos y regulariza exactamente lo que corresponda. Esperar porque «quizá no se enteren» tiene cada vez menos sentido; regularizar voluntariamente mientras todavía eres tú quien mueve ficha suele colocarte en una posición mucho mejor.
¿Llevas años operando con cripto y no sabes qué tendrías que haber declarado? En una consultoría de 45 minutos revisamos qué ejercicios están afectados, qué operaciones generaron realmente impuestos y cómo regularizar lo pendiente de forma ordenada antes de que llegue un requerimiento.
Saúl Hidalgo
Consultoría fiscal estratégica para estructuras corporativas e internacionales.
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